La muerte de Adriana Manotas, de 52 años, después de una liposucción practicada en una vivienda del barrio Muzú, en la localidad de Puente Aranda, en Bogotá, encendió las alarmas entre los residentes del sector. Los vecinos afirman que no sabían que en esa casa operaba un sitio para realizar procedimientos médicos y aseguran que el inmueble ya fue clausurado por las autoridades.
En diálogo con La FM, varios habitantes dijeron que el lugar no tenía avisos, rótulos ni señales visibles que permitieran reconocerlo como una clínica o un centro de estética. Según relataron, tras una remodelación de la casa nunca observaron una actividad comercial asociada con servicios de salud o belleza.
Vecinos dicen que no sospechaban de un procedimiento médico
Una residente del sector explicó que, después de la remodelación, el inmueble no mostraba ningún indicio de funcionar como salón de belleza o consultorio. “Desde que remodelaron la casa nunca vimos ningún servicio de estética, barbería o peluquería. No había ninguna señalización”, comentó, al tiempo que señaló que en la zona sí hay otros negocios de belleza, algunos con procedimientos invasivos.
Otro vecino contó que era habitual ver mujeres entrar y salir de la vivienda, aunque jamás pensó que allí se realizaran cirugías estéticas.
“Uno veía entrar y salir mujeres operadas, pero pensamos que era otro tipo de actividad como webcamer. En dos ocasiones observé a mujeres salir muy débiles, pero nunca imaginamos que se tratara de un centro donde realizaban procedimientos médicos”, afirmó.
El lugar no estaba habilitado para prestar servicios de salud
Kattya Baquero, directora de Calidad de Servicios de Salud de la Subsecretaría de Servicios de Salud y Aseguramiento, informó que el establecimiento fue hallado registrado como peluquería, sin habilitación para prestar servicios de salud y sin distintivos que lo identificaran como un sitio autorizado para procedimientos médicos.
“Desde la Administración Distrital, lamentamos profundamente el doloroso caso en Puente Aranda, donde una ciudadana perdió la vida tras la realización de un procedimiento en un establecimiento clandestino registrado como peluquería y que carece de todo distintivo de habilitación para prestar servicios de salud”, dijo.
La funcionaria añadió que el representante legal del lugar no aparece en el Registro Único Nacional del Talento Humano en Salud (RETUS) y reiteró el llamado a revisar tanto la habilitación de los establecimientos en el Registro Especial de Prestadores de Servicios de Salud (REPS) como la idoneidad del personal que realiza los procedimientos.
Operativos de inspección en Puente Aranda
Baquero aseguró que la Secretaría Distrital de Salud mantiene controles permanentes de inspección, vigilancia y control. En lo corrido del año, indicó, en Puente Aranda se han realizado 280 visitas y se han impuesto 25 medidas de seguridad urgentes a establecimientos que incumplen la normatividad.
La emergencia que involucró a Adriana Manotas fue reportada a través de la Línea 123. Después, la mujer fue trasladada a la IPS de la Cruz Roja Kennedy, donde murió pese a los esfuerzos del personal médico.
El alcalde Carlos Fernando Galán expresó su rechazo por lo ocurrido y señaló que la información preliminar apunta a que el procedimiento se realizó en un lugar totalmente clandestino. También confirmó que el CTI de la Fiscalía y la Policía Metropolitana avanzan en la investigación para establecer cómo ocurrieron los hechos y quiénes serían los responsables.
Claves del nuevo caso de muerte en una estética de garaje
1. ¿Qué pasó con Adriana Manotas?
Adriana Manotas, de 52 años, murió luego de someterse a una liposucción en un inmueble del barrio Muzú, en Puente Aranda. Tras presentar complicaciones, fue llevada a la IPS de la Cruz Roja Kennedy, donde falleció a pesar de la atención recibida.
2. ¿Qué hallaron las autoridades en el sitio?
La Secretaría Distrital de Salud concluyó que el inmueble funcionaba de manera clandestina. Estaba registrado como peluquería, no tenía habilitación para prestar servicios de salud, carecía de señalización y su representante legal no figuraba en el RETUS.
3. ¿Qué contaron los vecinos?
Los residentes dijeron que no sabían que allí se practicaban procedimientos estéticos. Aseguran que la casa no tenía avisos ni identificación visible y que, aunque veían entrar y salir mujeres, nunca imaginaron que se tratara de un centro para intervenciones médicas.
4. ¿Qué pidieron las autoridades?
Las autoridades recomendaron verificar que los establecimientos estén habilitados en el REPS y que los profesionales aparezcan inscritos en el RETUS antes de someterse a cualquier procedimiento. También insistieron en denunciar movimientos sospechosos para ayudar a detectar y cerrar espacios clandestinos.