Ciclorrutas

Peligro nocturno en Bogotá: advierten por banda que atraca a usuarios en la ciclorruta de la calle 26

Una joven resultó herida tras ser atacada por delincuentes en la ciclorruta de la calle 26 con avenida Boyacá.

Cortesía de la afectada / Alerta Atracadores de la ciclorruta de la calle 26.

Un nuevo hecho de inseguridad se registró en Bogotá durante el primer fin de semana de octubre de 2026. Estefanía Duarte, una joven ciudadana que se desplazaba por el occidente de la ciudad tras concluir su jornada laboral, sufrió el hurto de su vehículo de transporte personal en la noche del viernes 2 de octubre de 2026.

En una entrevista con el Sistema Alerta, la afectada relató los pormenores del suceso en el cual dos hombres la abordaron con violencia física para despojarla de una motocicleta eléctrica que utilizaba diariamente para su movilidad hacia el trabajo.

De acuerdo con las declaraciones entregadas por la víctima, el hecho ocurrió en el tramo de la ciclorruta situado sobre la avenida calle 26, exactamente al pasar el puente de la avenida Boyacá, en la localidad de Engativá. Duarte señaló que los delincuentes operaban en grupo en ese punto estratégico del corredor vial y que, minutos antes de su llegada, otra persona había sido víctima de una maniobra similar en el mismo sector.

Los detalles del robo en la ciclorruta de la calle 26

El incidente se produjo en momentos en que la ciudadana regresaba a su lugar de residencia procedente de su trabajo. Al transitar por el paso de la ciclorruta junto al puente de la avenida Boyacá, dos individuos le cortaron el paso de manera repentina. En su testimonio ante el Sistema Alerta, la afectada describió la forma en que los sujetos ejecutaron el ataque violento para detener la marcha del vehículo.

Yo venía de trabajo y, bueno, minutos antes habían intimidado a otra persona... Desafortunadamente, esa persona no me alcanzó a avisar que los sujetos estaban más adelante y yo fui la víctima del hurto, pasando el puente la 26 con Boyacá, la ciclorruta exactamente. Me interceptaron dos venezolanos, me tumbaron, me pegaron un par de patadas, uno de ellos, y me quitaron el casco agresivamente, y nada, pues ya fue cuando se me llevaron la moto.

Duarte explicó que intentó esquivar a los agresores al percatarse de la presencia de los hombres sobre la vía, pero uno de ellos la sujetó fuertemente por la parte posterior del vehículo hasta lograr desestabilizarla. A causa de la caída y de la agresión posterior, la joven sufrió golpes contundentes en el rostro y la cabeza que le provocaron hematomas y lesiones visibles.

La descripción de los agresores

El vehículo hurtado corresponde a una motocicleta eléctrica que la ciudadana había adquirido en el mes de abril y que utilizaba de manera continua como medio de transporte principal desde hacía tres meses. Duarte estimó el valor comercial del automotor en cuatro millones de pesos colombianos. Asimismo, confirmó que el vehículo no contaba con una póliza de seguro contra todo riesgo ni con un dispositivo de rastreo por satélite (GPS), un mecanismo de protección que planeaba instalar durante los días posteriores a la fecha del suceso.

Respecto al estado físico en el que quedó tras la agresión ejercida por los asaltantes, la víctima manifestó que presenta dolores persistentes a raíz de los impactos recibidos en la cabeza con el propio casco que le fue retirado. Duarte manifestó lo siguiente:

Gracias a Dios no fui una de las personas que [sufrieron] un daño más grave, pero puede ser que otras personas puedan tener un daño más grave sobre eso, como una puñalada. Porque yo fui víctima de que me pegaron patadas, y me pegaron con el casco en la cabeza.

En relación con las características físicas de los involucrados, la víctima indicó que se trataba de dos hombres de nacionalidad extranjera, de contextura delgada, edades aproximadas entre los 25 y 29 años, vestidos con prendas de color negro, pantalón corto y camiseta. Añadió que uno de los sujetos llevaba barba y cara redonda, mientras que el otro presentaba cabello rizado y una estatura cercana al metro con setenta centímetros.

La afectada señaló durante la transmisión que el trayecto de la ciclorruta de la avenida calle 26 presenta una afluencia constante de usuarios en las horas de la tarde, situando un rango seguro entre las 6:00 p.m. y las 6:30 p.m. Sin embargo, advirtió que la soledad del área se incrementa notablemente durante la noche, lo que convierte al sector en un tramo de alto riesgo para la circulación ciudadana.

Según los datos ofrecidos por Duarte, la franja horaria comprendida entre las 9:00 p.m. y las 3:00 a.m. es el lapso en el que los delincuentes aprovechan la falta de iluminación y la escasa presencia de transeúntes para abordar a los conductores y peatones que pasan por el paso subterráneo y las estructuras contiguas. Por esta razón, la ciudadana hizo un llamado directo a la comunidad capitalina con el propósito de evitar el tránsito nocturno por ese punto y buscar rutas alternas que garanticen la integridad física de los viajeros.

Las imágenes captadas por cámaras de seguridad del área muestran que los agresores operaban en conjunto con un tercer individuo que minutos antes había huido con otro vehículo hurtado a un ciudadano que transitaba en la misma dirección. Los videos del caso han sido difundidos para facilitar la identificación de los sospechosos por parte de las autoridades competentes.

Nota del editor: Para la redacción de este artículo, se usó una herramienta de IA. El contenido fue revisado por un editor de Alerta y las citas corresponden a las declaraciones de la víctima de este caso.