Entre el 1 de enero de 2024 y el 31 de agosto del mismo año, la Secretaría Distrital de Seguridad, Convivencia y Justicia de Bogotá registró un total de 811 llamadas a la línea de emergencias 123 relacionadas con incidentes de acoso sexual. La cifra la entregó Carolina Bucheli, referente de Mujer y Género de la entidad, en diálogo con Alerta. El dato dispara las alarmas como una manifestación de la violencia rampante que sufren las mujeres en la capital.
La funcionaria explicó que la conducta abarca actos como miradas persistentes, silbidos, comentarios o piropos con contenido sexual no solicitado, exhibicionismo y persecuciones en el espacio público. El reporte institucional destaca que estas dinámicas inciden en la tranquilidad de la ciudadanía y provocan alteraciones en los desplazamientos habituales de las personas afectadas.
¿En qué localidades de Bogotá se concentran las denuncias?
La distribución territorial de los reportes recibidos en la línea 123 muestra que tres localidades agrupan más de un tercio de las incidencias notificadas en la ciudad. La localidad de Suba encabeza el registro con el 15 % de las llamadas, seguida por Kennedy con el 13 % y Engativá con el 12,1 %.
Sobre este panorama, Bucelli resaltó que "los colegios son de los espacios en donde más se nos reporta situaciones acoso y las universidades también", así como "en los frentes de obra", sectores "en donde las mujeres nos sentimos, digamos, expuestas a este tipo de violencia".
¿Cuándo el cortejo se convierte en acoso?
La funcionaria distrital señaló que la distinción entre un contacto social aceptado y un hecho de acoso radica en la presencia o ausencia del consentimiento.
La falta de este elemento genera temor e incomodidad en las transeúntes, obligando a muchas mujeres a modificar sus rutas de desplazamiento o sus vestimentas para evitar encontrarse con desconocidos que emitan expresiones o comportamientos de índole sexual.
"Ese tipo de acoso, ese tipo de violencia se expresa en una situación en la que un desconocido normalmente lanza un piropo, tiene una conducta inapropiada, silba o hace un comentario inapropiado o una mirada insistente. Eso, proviniendo de una persona que uno no conoce, que simplemente se la cruzó en la calle, pues genera inclusive mucho miedo y temor para las mujeres", enfatizó.
"Independientemente de quién provenga la situación, es acoso y podría ser y es violencia y podría ser denunciado ante las autoridades si así se quisiera", prosiguió, explicando que muchas veces es necesario poner límites desde esas conductas aparentemente inofensivas que ya están normalizadas y que en muchos casos se convierten en primer eslabón que posteriormente desencadena violencia o delitos graves.
¿Qué rutas de atención y protocolos de apoyo existen para la ciudadanía en Bogotá?
Frente a situaciones de emergencia o agresiones en la vía pública, la administración distrital dispone de la línea 123 para canalizar la atención inmediata de la Policía Metropolitana, la Línea Púrpura y la Secretaría Distrital de la Mujer. Adicionalmente, la Secretaría de Seguridad cuenta con el Programa de Asistencia Integral a la Denuncia (AIDEP), el cual ofrece acompañamiento técnico a las personas que deciden interponer la denuncia formal.
Para la ciudadanía que presencie estos hechos, la entidad promueve la estrategia de las tres "A": acompañar a la persona agredida con empatía, alertar o intervenir mediante distracciones que desescalen la situación y activar los canales institucionales de emergencia. Estas acciones se enmarcan en la campaña institucional "Y si fuera ella", iniciativa orientada a prevenir y desnaturalizar las conductas de acoso sexual callejero en la capital.