La vida da giros sorprendentes. Mientras algunos jugadores ya eran figuras consolidadas en el Mundial de Rusia 2018, otros apenas soñaban con debutar en el profesionalismo, jugaban en divisiones menores o incluso practicaban microfútbol. Hoy, ocho años después, todos ellos forman parte de la Selección Colombia que este sábado 27 de junio enfrentará a Portugal en la tercera fecha del Grupo K de la Copa Mundial de la FIFA 2026.
El partido definirá al líder absoluto del grupo. Colombia, con 6 puntos, ya está clasificada a los dieciseisavos de final, pero si gana o empata mantendrá el primer lugar y jugará en Kansas City contra un mejor tercero. Si pierde, Portugal se quedará con la cima y los cafeteros deberán viajar a Toronto para enfrentar al segundo del Grupo L.
Los guardianes del arco
En 2018, tres porteros ya marcaban diferencia en sus clubes y en la Selección:
- Camilo Vargas defendía el arco del Deportivo Cali y era parte del equipo nacional. Hoy, con 37 años, disputa su tercer mundial.
- Álvaro Montero custodiaba el arco del Deportes Tolima, consolidándose como uno de los porteros jóvenes más prometedores.
- David Ospina, el eterno referente, jugaba en el Arsenal de Inglaterra y tras Rusia 2018 se trasladó al Napoli de Italia.
Defensas entre murallas y promesas
La zaga colombiana también tenía historias diversas en 2018. Davinson Sánchez disputó el Mundial de Rusia como figura del Tottenham inglés, mientras Yerry Mina se convirtió en héroe nacional con su gol agónico contra Inglaterra, siendo jugador del Barcelona. Santiago Arias brillaba en el PSV Eindhoven y luego dio el salto al Atlético de Madrid.
Otros estaban apenas despegando. Daniel Muñoz jugaba en Águilas Doradas, Jhon Lucumí defendía al Deportivo Cali antes de ir al Genk de Bélgica, y Deiver Machado ya hacía sus pinitos en el Gante. Johan Mojica vivió Rusia 2018 como jugador del Girona, mientras Willer Ditta apenas iniciaba su carrera en Barranquilla FC.
Mediocampo: entre estrellas y microfútbol
El mediocampo colombiano muestra la diversidad de trayectorias. James Rodríguez era la gran estrella del Bayern Múnich y disputaba su segundo mundial. Jefferson Lerma jugaba en el Levante de España y también estuvo en Rusia. Jorge Carrascal ya estaba en Europa con el Karpaty de Ucrania, mientras Jhon Arias jugaba en Patriotas Boyacá, aún lejos de la vitrina internacional.
Otros apenas soñaban con ser profesionales. Gustavo Puerta, con solo 14 años, esperaba su oportunidad y debutó en 2021 con Bogotá FC. Jaminton Campaz daba sus primeros pasos en el Deportes Tolima y Kevin Castaño era juvenil en Águilas Doradas. Juan Camilo Portilla jugaba para el desaparecido Universitario de Popayán.
La historia más llamativa es la de Richard Ríos, quien en 2018 ni siquiera jugaba fútbol profesional. Formaba parte de Alianza Platanera en el fútbol de salón y disputó el Sudamericano Sub-20 de futsal en Perú. Fue recién en 2020 cuando Flamengo lo fichó y lo llevó al fútbol de campo, iniciando una carrera que hoy lo tiene en el Mundial.
El ataque: goles y sueños cumplidos
En la delantera, Juan Fernando Quintero jugaba su segundo mundial y era figura en River Plate. Luis Díaz estaba en Junior de Barranquilla y venía de brillar en la Selección de Pueblos Indígenas en Chile. Luis Suárez trabajaba en el Nàstic de Tarragona en España, lejos de los reflectores.
Juan Camilo “Cucho” Hernández iniciaba su racha goleadora en Europa con el Huesca en la segunda división de España. Otros juveniles apenas estaban en inferiores, como un delantero que jugaba en el Colonia de Alemania y un joven de Millonarios que recién entró a las divisiones menores en 2020.
De promesas a protagonistas
El contraste entre 2018 y 2026 muestra cómo algunos jugadores pasaron de ser promesas o incluso practicantes de microfútbol a convertirse en protagonistas de la Selección. La mezcla de experiencia y juventud es hoy la fortaleza de Colombia, que llega al partido contra Portugal con la ilusión intacta de liderar su grupo y seguir avanzando en el Mundial.
La historia de estos futbolistas refleja la evolución del fútbol colombiano y la capacidad de sus talentos para abrirse camino en escenarios internacionales. Lo que en 2018 eran sueños, hoy son realidades que se juegan en la máxima cita del fútbol mundial.