El mercado del café en Colombia podría vivir un cambio profundo. El gerente general de la Federación Nacional de Cafeteros, Germán Bahamón, propuso una reorganización en la forma como se comercializa el grano en el país, con el objetivo de que los empaques diferencien de manera clara el café 100 % colombiano de las mezclas con otros orígenes.
Segmentación por origen
La iniciativa busca que la información sobre la procedencia del grano sea tan visible como el gramaje en el rotulado de los productos. Bahamón explicó que hoy en las góndolas conviven productos que no son comparables entre sí, lo que genera confusión en el consumidor y una competencia basada únicamente en el precio.
“Lo que propongo no es señalar a nadie, es ordenar la góndola y mejorar el consumo de café en Colombia. Hoy, en el mismo anaquel y bajo la misma lógica de comparación, conviven productos que no son comparables entre sí. Mezclas de distintos orígenes y calidades compiten de frente con café 100 % de Colombia y el consumidor no tiene cómo saber qué está comprando”, señaló Bahamón.
Rotulado visible y competencia justa
La propuesta plantea que los empaques indiquen de forma legible si el producto es café colombiano o una mezcla de importación. De esta manera, cada categoría competiría con sus pares y no en una comparación desleal con el grano nacional.
“Que existan esas dos categorías declaradas en el empaque y que sean tan legibles como lo es hoy el gramaje, sirve para que cada uno de esos productos compita con sus pares. Una mezcla de orígenes es un producto legítimo con su mercado y con su consumidor, pero es distinto del café 100 % colombiano y así debería poderse ver”, agregó el gerente de la Federación.
Protección al consumidor y al caficultor
La iniciativa también busca proteger al consumidor, brindándole información clara sobre lo que adquiere, y al caficultor colombiano, defendiendo el valor de su producción frente a las mezclas internacionales. Según Bahamón, el modelo propuesto se asemeja al mercado del vino, donde la segmentación por origen es común y aceptada.
De prosperar esta propuesta, el café colombiano tendría una diferenciación más clara en los puntos de venta, lo que permitiría al consumidor tomar decisiones informadas y al productor nacional competir en condiciones más justas. El debate apenas comienza, pero la idea de reorganizar la góndola del café promete un cambio estructural en la industria y en la forma como los colombianos eligen su bebida más tradicional.