Compra de vivienda

Quitan engorroso requisito para comprar casa: ahorra pago doble

Revolución en crédito hipotecario: el FNA prioriza la constancia de ahorro sobre el capital acumulado para financiar casas nuevas y usadas.

Colprensa/ Composición/ Freepik Compra de vivienda nueva o usada

El sueño de tener vivienda propia podría dejar de ser un privilegio para convertirse en una posibilidad real para miles de familias en Colombia. El Fondo Nacional del Ahorro (FNA) anunció un cambio que transforma por completo la forma tradicional de acceder a crédito hipotecario: ahora permitirá financiar hasta el 100 % del valor de una vivienda, eliminando la necesidad de pagar cuota inicial.

La medida está diseñada especialmente para quienes hoy viven en arriendo y no logran reunir el dinero necesario para el enganche, pese a que sí pueden asumir una cuota mensual. Con este nuevo modelo, ese mismo dinero del arriendo se convierte en la cuota del crédito, evitando el conocido y desgastante “pago doble” que obligaba a muchos a pagar arriendo mientras intentaban ahorrar para la cuota inicial.

Una barrera menos para comprar vivienda

Históricamente, conseguir una vivienda implicaba reunir entre el 20 % y el 30 % del valor total del inmueble. Para un hogar promedio, significaba ahorrar decenas de millones de pesos durante años. Con la nueva alternativa del FNA, ya no será obligatorio entregar ese monto inicial. En lugar de exigir un pago anticipado, la entidad analizará la disciplina de ahorro y la capacidad de pago del solicitante para otorgar el crédito.

El mecanismo no es un regalo ni un subsidio automático, sino un modelo de financiación más flexible, pensado para quienes tienen ingresos estables pero no cuentan con grandes ahorros acumulados.

¿Quiénes podrán acceder?

El programa está dirigido principalmente a personas que:

  • Pagan arriendo y podrían destinar ese mismo monto a su cuota hipotecaria.
  • Tienen empleo formal o trabajan por cuenta propia.
  • Buscan comprar su primera vivienda, ya sea nueva o usada.
  • Pueden demostrar hábitos de ahorro constantes.

El objetivo es abrir las puertas del crédito a hogares que tradicionalmente quedaban por fuera del sistema por no contar con liquidez suficiente para la cuota inicial.

La clave: demostrar disciplina de ahorro

Para reemplazar la cuota inicial como requisito, el FNA exige que los interesados muestren constancia en el manejo de su dinero. Esto puede hacerse de dos formas:

Traslado de cesantías

Quienes tienen contrato laboral pueden trasladar sus cesantías al FNA. Ese ahorro se convierte en un registro financiero que la entidad usa como parte del análisis del crédito. Entre más tiempo permanezcan allí, más sólida será la evaluación.

Ahorro Voluntario Contractual (AVC)

Para trabajadores independientes y personas que quieren fortalecer su historial, existe un plan de ahorro voluntario. Permite aportar pequeñas cantidades diarias—desde montos muy accesibles—o hacer un solo aporte más alto. Lo importante es la constancia, pues esta actúa como un sustituto de la cuota inicial tradicional.

Ambas modalidades funcionan como evidencia de responsabilidad financiera, elemento central del nuevo modelo.

¿Qué evalúa el FNA antes de aprobar el crédito?

Aunque ya no es obligatorio tener la cuota inicial, la entidad mantiene criterios estrictos para garantizar créditos sostenibles. Entre ellos están:

  • Capacidad mensual de pago.
  • Historial de ahorro (por cesantías o AVC).
  • Estabilidad laboral o constancia de ingresos.
  • Que se trate de la primera vivienda del solicitante.

El propósito es evitar el sobreendeudamiento, manteniendo el equilibrio entre acceso y responsabilidad financiera.

Alivio para quienes pagan arriendo

Uno de los mayores atractivos del programa es que elimina la duplicidad de gastos. Hoy, muchas familias deben pagar arriendo y, paralelamente, intentar ahorrar para la cuota inicial, un esfuerzo que resulta casi imposible para la mayoría. Con este cambio, ese dinero del arriendo se convierte directamente en la cuota del crédito, permitiendo avanzar sin frenar su vida económica.

Para los ciudadanos, representa una oportunidad real de pasar de arrendatarios a propietarios sin necesidad de esperar años, ni comprometer sus finanzas con ahorros imposibles de reunir.