Muchos propietarios aprovechan los fines de semana para sacar el balde, la esponja y la manguera y dejar reluciente el carro dentro del conjunto residencial. Sin embargo, esta práctica puede convertirse en un dolor de cabeza si se realiza en una propiedad horizontal donde el reglamento interno no la permite.
Expertos en propiedad horizontal recuerdan que los parqueaderos tienen una destinación específica y que utilizarlos para actividades distintas al estacionamiento de vehículos puede generar conflictos con vecinos e incluso sanciones económicas por parte de la administración.
El parqueadero no es un lavadero de carros
Según explicó Jazmín Rosa, experta en propiedad horizontal, uno de los errores más comunes es pensar que por tratarse de un parqueadero privado el propietario puede darle cualquier uso.
“La destinación o naturaleza de esos inmuebles está clara, es para parquear. El parqueadero, aunque sea suyo y privado, no significa que pueda utilizarse para cualquier actividad, como lavar el carro”, señaló.
La especialista recordó que el reglamento de propiedad horizontal establece las condiciones de uso de las zonas privadas y comunes, por lo que cualquier actividad diferente puede estar limitada o prohibida.
El problema no es solo el agua
La advertencia no se relaciona únicamente con el lavado de vehículos.
Según especialistas en convivencia residencial, el uso de mangueras, detergentes y otros elementos puede generar incomodidades para los demás residentes.
Entre las situaciones que suelen provocar conflictos aparecen:
- Humedades en parqueaderos vecinos.
- Escurrimiento de agua y jabón.
- Incremento en el consumo de agua de zonas comunes.
- Ruidos en horarios de descanso.
- Uso indebido de espacios destinados exclusivamente al estacionamiento.
Por esta razón, muchas copropiedades establecen restricciones expresas dentro de sus manuales de convivencia y reglamentos internos.
Puede haber llamados de atención y sanciones
Cuando un residente incumple las normas de la copropiedad, la administración puede iniciar los procedimientos contemplados en el reglamento.
“Hay que revisar la norma y recordar que el parqueadero sí tiene una destinación y que el reglamento establece que es un espacio destinado a estacionar”, explicó Jazmín Rosa.
Dependiendo de cada conjunto residencial, las medidas pueden incluir:
- Llamados de atención.
- Citaciones ante los comités de convivencia.
- Procesos de descargos.
- Multas contempladas en el reglamento interno.
Las sanciones económicas varían según cada copropiedad y las normas aprobadas por la asamblea de propietarios.
Muchos conflictos vecinales comienzan por situaciones pequeñas
La experta señaló que este tipo de comportamientos suelen parecer inofensivos, pero frecuentemente terminan generando disputas entre residentes.
“Si estás acostumbrado a hacer eso donde vivías antes y ahora quieres continuar, recordemos que esto es lo que hace generar conflictos. Aunque son pequeños, terminan convirtiéndose en algo muy grande”, afirmó.
Por eso, la recomendación principal es revisar las normas de convivencia antes de utilizar el parqueadero para actividades distintas a las autorizadas.
La recomendación: usar establecimientos autorizados
Para evitar sanciones o inconvenientes con la administración, los expertos aconsejan acudir a servicios de lavado autorizados fuera de los conjuntos residenciales.
“Para evitarnos sanciones, mejor cumplamos con las reglas”, indicó Jazmín Rosa.
La especialista recordó además que la convivencia en propiedad horizontal implica respetar los derechos de los demás residentes.
“Su derecho termina cuando empieza el de los demás”, concluyó.
Así que si usted es de los que cada domingo convierte el parqueadero en lavadero, vale la pena revisar primero el reglamento de su conjunto. Lo que parece una simple rutina de limpieza podría terminar en una discusión con los vecinos o en una sanción económica impuesta por la administración.