En Cundinamarca decidieron cambiar el ruido por conversación y la protesta por atención directa. Con el tema de la actualización catastral calentando bolsillos y ánimos en varios municipios del país, el gobernador Jorge Emilio Rey salió al frente y dejó clara la postura del departamento: escuchar primero para que no haya necesidad de paros ni bloqueos.
La apuesta se llama Ruta del Diálogo Catastral , una estrategia que viene funcionando desde 2024 y que esta semana tuvo una parada clave en Tocaima, uno de los municipios donde persisten dudas y reclamaciones por los avalúos. Allí, el mandatario se sentó cara a cara con la comunidad para atender inquietudes y explicar qué se puede corregir y cómo hacerlo sin necesidad de tomarse las vías.
“Esta es una ruta de escucha activa y de construcción de soluciones. Todas las reclamaciones se atienden de manera inmediata si el trámite lo permite o se hace seguimiento hasta lograr una respuesta efectiva”, afirmó el gobernador.
Atender antes de que la gente se canse
El mensaje es sencillo, pero potente: si el ciudadano es escuchado, no bloquea. En lugar de dejar que el malestar crezca hasta estallar en protestas, la Gobernación decidió salir al territorio, municipio por municipio, para resolver dudas directamente.
La Ruta del Diálogo Catastral ya ha recorrido los 76 municipios donde la Agencia Catastral de Cundinamarca tiene jurisdicción. En ese camino, se han realizado más de 60 mesas de trabajo y se han atendido más de 12.000 solicitudes, una cifra que demuestra que el problema no se esconde, se enfrenta.
En Tocaima, por ejemplo, los ciudadanos expusieron inquietudes sobre avalúos que no cuadraban, predios mal clasificados y aumentos que parecían exagerados. La promesa fue clara: respuesta inmediata cuando se puede y seguimiento hasta cerrar el caso cuando el proceso requiere más revisión.
Ventanillas locales para evitar el paseo a Bogotá
Uno de los reclamos más frecuentes era tener que viajar hasta Bogotá para presentar una reclamación, gastando tiempo y plata. Para cortar ese viacrucis, el departamento implementó 13 ventanillas de atención especial en los municipios con mayores dificultades.
Estas ventanillas permiten:
- Radicar reclamaciones
- Consultar el estado del trámite
- Recibir orientación directa
- Hacer seguimiento sin salir del municipio
La idea es resolver en casa lo que antes obligaba a hacer filas interminables en la capital.
El llamado directo al IGAC
Durante el encuentro, el gobernador también le pasó el balón al Instituto Geográfico Agustín Codazzi (IGAC), que es gestor catastral en 35 municipios del departamento. El pedido fue concreto: aplicar esta misma estrategia de diálogo en esos territorios.
“Esperamos que esta ruta del diálogo catastral también sea implementada por el IGAC en los municipios donde ellos son gestores, para evitar paros y bloqueos que pueden mitigarse con rutas de atención y gestión activa”, señaló Rey.
Incluso, la Gobernación puso a disposición su experiencia y relacionamiento con las comunidades, para que el proceso se maneje con menos traumatismos y más soluciones.
Cifras que respaldan la estrategia
Los números muestran que el camino del diálogo sí funciona:
- 12.000+ solicitudes atendidas
- 60+ mesas de trabajo realizadas
- 76 municipios cubiertos por la agencia catastral departamental
- 13 ventanillas locales en funcionamiento
Para la administración departamental, estas cifras demuestran que la atención directa baja la tensión social y evita que los reclamos terminen en bloqueos de vías.
Tranquilidad para el bolsillo y para la calle
El mensaje para los cundinamarqueses es claro: si hay dudas, se atienden; si hay errores, se corrigen. La invitación es a usar las ventanillas, asistir a las mesas de trabajo y no irse por la vía de hecho.
Desde la Gobernación insisten en que el catastro no es un castigo, sino una herramienta que debe aplicarse con justicia y claridad. Cuando eso no pasa, la inconformidad es válida, pero la respuesta —dicen— está en el diálogo.
Un modelo que quiere marcar la diferencia
Mientras en otros departamentos el tema catastral ha terminado en paros, bloqueos y choques, Cundinamarca busca marcar la diferencia con presencia institucional, escucha y gestión activa.
El objetivo final es sencillo: resolver los problemas sin paralizar la vida del departamento. Que la gente tenga respuestas y que las vías sigan abiertas.