Cundinamarca le está apostando a cambiar la forma en la que se produce y se vende en el campo. El departamento comenzó a implementar el modelo SHEP, una metodología impulsada por la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA), con la que busca mejorar la toma de decisiones de los productores rurales.
El anuncio lo hizo el gobernador Jorge Emilio Rey, quien explicó que esta estrategia no se centra únicamente en sembrar, sino en entender primero qué necesita el mercado y cómo responder desde el territorio.
“Estamos llevando a Cundinamarca el Modelo SHEP… este modelo les enseña a los productores a mirar el mercado antes de sembrar”, afirmó el mandatario.
Modelo SHEP en Cundinamarca: producir con enfoque de mercado
La base del modelo SHEP es clara: producir con información. Esto implica que los campesinos no solo se enfoquen en cultivar, sino en analizar previamente qué productos tienen mayor demanda y mejores condiciones de comercialización.
Según el gobernador, esta metodología busca orientar decisiones clave en el proceso productivo. “Permite tomar mejores decisiones sobre qué producir, cómo hacerlo y dónde comercializar sus cosechas”, explicó.
Este enfoque pretende reducir riesgos asociados a la sobreoferta o a la falta de canales de venta, situaciones que afectan directamente los ingresos de los productores.
Además, el modelo incluye procesos de acompañamiento técnico durante todo el ciclo productivo. “Acompañaremos a los campesinos durante todo el proceso, desde la selección de semillas hasta la entrega del producto al aliado comercial”, señaló Rey.
Capacitación a técnicos y UMATAS para aplicar la metodología
Para que esta estrategia funcione en el territorio, la implementación arrancó con procesos de formación a equipos técnicos del sector agropecuario.
La Secretaría del Agrocampesinado reunió a las UMATAS (Unidades Municipales de Asistencia Técnica Agropecuaria), junto a entidades como la Agencia de Desarrollo Rural (ADR) y representantes de la cooperación japonesa.
El objetivo de estas jornadas es que los equipos locales puedan replicar la metodología con los productores en cada municipio.
Desde la Secretaría se explicó que el reto va más allá de la asistencia técnica tradicional. “La extensión rural enfrenta el desafío de acompañar a los productores no solo en cómo producir, sino en cómo responder a las dinámicas del mercado”, indicaron.
Este cambio implica que los técnicos deberán fortalecer capacidades en análisis de mercado, comercialización y planificación productiva.
Articulación institucional para el desarrollo rural
El modelo SHEP llega en medio de una estrategia más amplia que busca fortalecer el sector agropecuario en el departamento mediante alianzas institucionales.
En este caso, la implementación cuenta con el respaldo de:
- Gobernación de Cundinamarca
- Agencia de Desarrollo Rural
- Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA)
- Equipos técnicos municipales
Este tipo de cooperación internacional busca trasladar experiencias que han sido aplicadas en otros países al contexto local, adaptándolas a las condiciones del territorio.
El gobernador destacó la importancia de este intercambio de conocimiento. “Siempre es bueno escuchar y abrir la mente a experiencias exitosas”, afirmó durante el anuncio.
Impacto esperado en el ingreso de los productores
Uno de los objetivos principales del modelo SHEP es mejorar la rentabilidad de los productores, al evitar pérdidas en la comercialización y promover una producción alineada con la demanda.
Con este esquema, los campesinos podrán:
- Planificar cultivos con base en el mercado
- Identificar compradores antes de cosechar
- Ajustar volúmenes de producción
- Reducir intermediación
Esto puede traducirse en mejores condiciones de negociación y mayor estabilidad en los ingresos.
Además, el acompañamiento institucional busca facilitar el acceso a insumos, tecnología y canales de comercialización.
Inicio de una nueva etapa en el campo cundinamarqués
La implementación del modelo SHEP marca el inicio de un proceso que busca transformar la forma en que se toman decisiones en el sector agropecuario del departamento.
A partir de las primeras capacitaciones, se espera que la metodología se extienda progresivamente a los productores en diferentes municipios.
Mientras avanza este proceso, las entidades involucradas continuarán con las jornadas de formación y acompañamiento técnico en campo.
El objetivo es que el modelo no se quede en capacitación, sino que se traduzca en prácticas concretas que impacten la producción y la comercialización en el territorio.