En Bogotá no todo es cemento, polvo y trancones. Mientras las grandes obras avanzan y ponen a prueba la paciencia de vecinos y comerciantes, la ciudad también está metiendo el hombro para que los negocios de barrio no se queden en el camino. A través de la estrategia “Bogotá Me Apoya Durante Su Transformación”, pequeños empresarios están recibiendo maquinaria real para mejorar su productividad y aguantar el impacto de las intervenciones viales.
Uno de esos casos es el de Juan Pablo , comerciante del sector textil ubicado cerca de las obras de la avenida 68, una de las zonas donde el movimiento de maquinaria ha golpeado fuerte las ventas. Durante meses, su negocio tuvo que convivir con cierres, desvíos y menos clientes. Pero ahora, con una termofijadora y una máquina collarín, la historia empezó a cambiar.
“La idea acá es hacer nuestros propios diseños y evitar la tercerización”, explicó Juan Pablo al recibir los equipos.
De pagar a terceros a producir en casa
Antes del apoyo, cada estampado y cada prenda especial tocaba mandarla por fuera. Eso significaba más costos, más tiempo y menos ganancia. Hoy, con las máquinas funcionando en su propio local, Juan Pablo calcula que sus costos de producción bajarán entre un 30 % y un 40 %.
Ese ahorro no es menor. Es plata que antes se iba en intermediarios y que ahora se queda en el negocio para invertir, sostener empleos y mejorar la oferta.
“Más que todo es para mejorar la productividad y reducir los costos de producción”, señaló el comerciante.
Con la termofijadora, los diseños salen al momento, personalizados y sin esperar días. Y con la collarín, el proceso de confección queda completo bajo el mismo techo. En pocas palabras: menos vueltas y más eficiencia.
Obras que afectan, pero también impulsan
Desde la Secretaría de Desarrollo Económico, el mensaje ha sido claro: las grandes obras son necesarias, pero no pueden llevarse por delante al comercio local. Por eso, el programa no llega con discursos, sino con herramientas concretas.
“Reconocemos que las grandes obras de la ciudad tienen impacto en las ventas de algunos negocios y por eso estamos presentes ayudando a los comerciantes”, explicó María del Pilar López Uribe, secretaria de Desarrollo Económico.
Las entregas hacen parte de iniciativas como “Bogotá Me Apoya Durante Su Transformación” y “Emprendópolis”, que buscan tecnificar los negocios de barrio y volverlos más competitivos, incluso en medio de la incomodidad que generan las obras.
Tecnificar para sobrevivir y crecer
El caso de Juan Pablo no es aislado. La estrategia apunta a que los comerciantes pasen del aguante a la transformación, usando la coyuntura de las obras como oportunidad para modernizarse.
Desde la Secretaría explican que no se trata solo de resistir, sino de aprovechar el apoyo para dar un salto en productividad, mejorar procesos y fortalecer la economía local.
“Juan Pablo es el ejemplo de cómo la ciudad evoluciona y crece junto a su gente. Con este equipo dejará de tercerizar procesos y reducirá sus costos en cerca del 40 %”, destacaron desde la entidad.
Un mensaje para los pequeños empresarios
El llamado desde la Alcaldía es claro: estar atentos a las convocatorias, cumplir los requisitos y no quedarse por fuera. Los apoyos existen, pero hay que aplicar y hacer el proceso completo.
Juan Pablo lo resume así:
“Que estén pendientes de las convocatorias, que hagan los procesos. Es una realidad y estoy muy alegre. Ojalá beneficien a muchos más”.
Además del equipo, los beneficiarios reciben acompañamiento técnico, para que la maquinaria se use correctamente y el impacto sea real y sostenible en el tiempo.
Más allá del polvo, hay futuro
Las obras seguirán, los desvíos también, pero la apuesta del Distrito es que el comercio no se apague. Con máquinas, capacitación y apoyo directo, Bogotá busca que los negocios de barrio salgan fortalecidos cuando el concreto se asiente.
Mientras la ciudad se transforma con infraestructura pesada, los barrios también se transforman con emprendimientos más fuertes y autónomos.
Bogotá cose el progreso desde los barrios
La historia de Juan Pablo demuestra que, aunque las obras incomodan, el apoyo oportuno puede marcar la diferencia entre cerrar la persiana o seguir creciendo. Hoy, su negocio produce más, gasta menos y tiene mejores perspectivas.