¡Se le puso sabor al campo en el Guavio! La Gobernación de Cundinamarca anunció una inversión de $428 millones para apoyar a los campesinos de Gachalá y Junín, donde el fríjol es parte vital de la economía rural. La idea es clara: que la tierra rinda más, que los costos bajen y que los productores no se queden colgados con la cosecha.
“Impulsamos el desarrollo rural beneficiando directamente a 192 productores de los municipios de Gachalá y Junín, donde el fríjol es un eje fundamental de la economía campesina”, informó la Gobernación en un comunicado.
El “negocio redondo” para el campesino
La estrategia no se limita a entregar fertilizantes. Se trata de un paquete completo que toca tres frentes clave:
- Tecnología y técnica: asistencia especializada para sembrar mejor y enfrentar plagas sin perder la ganancia.
- Sostenibilidad: entrega de árboles para reforestar, cuidando el agua y el monte.
- Competitividad: kits productivos con fertilizantes y tutores que reducen costos y permiten vender a mejor precio.
En total se entregaron 60 kits productivos —30 en cada municipio— que incluyen fertilizantes, árboles y materiales inmunizados. Además, los productores reciben acompañamiento de agrónomos para mejorar prácticas agrícolas y optimizar recursos.
Más inversión y más manos en la tierra
En Gachalá, la intervención se amplió con un convenio adicional de $200 millones, que permitió beneficiar a 132 productores con insumos y asistencia técnica.
“El trabajo sobre la cadena del fríjol permite mejorar la productividad y generar mejores condiciones para las familias campesinas”, señaló el secretario del Agrocampesinado, Marcos Barreto.
La Gobernación explicó que la estrategia se desarrolla en articulación con FENALCE, la Federación Nacional de Cereales, y que cada municipio recibió una inversión de más de $114 millones para fortalecer la producción.
El impacto en la región
El proyecto busca que el fríjol del Guavio no solo llegue a más mesas, sino que lo haga con mejor calidad y a precios competitivos. Para los campesinos, significa menos gasto en insumos y más capacidad de sostener sus fincas.
“Seguimos apostándole a una Cundinamarca con fincas más productivas, competitivas y sostenibles”, concluyó la Gobernación.
Con esta movida, el campo cundinamarqués recibe un respiro: menos costos, más técnica y un empujón para que el fríjol siga siendo motor de la economía campesina en la región.